Por Elizabeth Wolfe y Alaa Elassar, CNN
Transcurrieron unos 90 segundos desde que un informe rutinario sobre hielo y turbulencias fue reemplazado por un desesperado “¡Mayday, mayday!” y luego por el silencio, mientras un jet privado se precipitaba a más de 8.226 metros (27.000 pies) en el transcurso de un minuto hacia una carretera de Florida.
En el interior, un piloto y una joven y prometedora copiloto intentaban desesperadamente evitar una catástrofe para todos los que iban a bordo, incluyendo una pareja con dos niños pequeños, una cuidadora familiar y otras dos personas, todos en ruta desde Texas a las Bahamas.
“¡Nos vamos a estrellar contra el suelo!”, gritó la copiloto Nathalia Gadelha Filgueiras a los controladores aéreos.
Antes de que el avión se chocara contra el suelo, matando a las nueve personas que iban a bordo, el piloto envió una última transmisión.
“Se nos acaba el tiempo”.
El avión cayó de trompa como un misil contra una concurrida carretera del condado de Palm Beach, antes de estallar en llamas y lanzar una densa columna de humo negro al cielo, según muestra un video grabado por una cámara de salpicadero.
Videos grabados por testigos en el lugar revelaron un cráter en llamas en Military Trail —una vía principal—, con el pavimento deformado y destrozado alrededor de los restos del aparato.
Los residentes de un parque de casas móviles cercano salieron corriendo para ver qué había causado la explosión que sacudió sus hogares.
“Oí y sentí el estruendo”, declaró Andrew Mannino, residente del condado de Palm Beach. “La luz se cortó de inmediato”. Luego, sintió olor a humo y vio una gran nube negra que se elevaba hacia el cielo.
Los investigadores están trabajando para determinar qué causó que la aeronave, un Learjet 60, se precipitara desde unos 10.600 metros (35.000 pies) de altura.
Si bien las autoridades aún no han identificado a los ocupantes, sus familias han señalado a ocho de las nueve víctimas como el empresario tecnológico Adam Robinson, su esposa Helen Sharp, así como a sus dos hijos, Emma y Charlie; la cuidadora Anita Maria Cetina, así como Rachael Reed y Charmi Fehr. La copiloto Filgueiras también falleció. El otro piloto aún no ha sido identificado.
Esto es lo que sabemos sobre el accidente y los últimos momentos de quienes iban a bordo.
Los pasajeros del Learjet 60 viajaban el domingo desde Austin, Texas, a las Bahamas, una ruta que los llevaba a sobrevolar el sur de Florida.
En el momento del accidente, la zona estaba azotada por tormentas dispersas, y el avión atravesó una fuerte tormenta justo antes de comenzar a descender repentinamente.
Aunque no está claro si la tormenta contribuyó al accidente, los investigadores federales han dicho que formará parte de su investigación.
Minutos antes del accidente, Filgueiras, la copiloto que hablaba con el control de tráfico aéreo, informó de la acumulación de hielo en la aeronave, una temperatura exterior de -47 grados Celsius (-53 grados Fahrenheit) y turbulencias moderadas que hacían rebotar el avión hasta 200 metros (700 pies), según una grabación de las llamadas de radio capturada por LiveATC.net.
“Tenemos hielo ligero y transparente, manejable, y turbulencias moderadas”, comunicó Filgueiras por radio al Centro de Control de Tráfico Aéreo de Miami.
Pero momentos después, tras informar de las precipitaciones y solicitar permiso para escalar, declaró la emergencia.
“¡Mayday, mayday!”, dijo Filgueiras.
“¡Estamos descendiendo a 3.048 metros (10.000 pies) por minuto!”, les dijo a los controladores aéreos.
“¡Estamos en una situación de exceso de velocidad, descendiendo a 6.096 metros (20.000 pies) por minuto!”, gritó Filgueiras. “¡Vamos a estrellarnos contra el suelo!”.
Finalmente, el avión cayó en picado 8.229 metros (27.000 pies) en un minuto, antes de que se interrumpiera el seguimiento del vuelo, según muestra la página web ADS-B Exchange.
El avión se estrelló poco antes de la 1:00 p.m. en Military Trail, entre Cresthaven Boulevard y la 10th Avenue North, informó la Oficina del Sheriff del Condado de Palm Beach.
La Junta Nacional de Seguridad del Transporte informó el lunes que una persona en tierra sufrió una lesión en la pierna. Inicialmente, las autoridades habían indicado que no se habían reportado heridos en tierra.
Según los registros de la NTSB, este percance es el segundo accidente aéreo más mortífero en Estados Unidos este año, después del ocurrido en junio en Butler, Missouri, donde un avión de paracaidismo dejó 12 muertos. También es el accidente aéreo más mortífero en el que se ha visto involucrado un Learjet 60, según datos de la Flight Safety Foundation.
Según un comunicado familiar, Robinson, Sharp y sus dos hijos, Emma y Charlie, fueron identificados como las víctimas por sus familiares.
Emma, de 4 años, y Charlie, de 2, “eran la luz de sus vidas”, decía el comunicado.
“Helen y Adam protagonizaron una historia de amor que perdurará para siempre. Su calidez, generosidad y don para hacer que la gente se sintiera bienvenida conmovieron a muchísimas personas”, reza el comunicado. “Su pérdida será profundamente sentida por todos aquellos que los amaron y a quienes ellos amaron”.
La pareja repartía su tiempo entre Aspen, Colorado, y Austin. Robinson era un emprendedor tecnológico que cofundó Retention.com, una empresa de datos para comercio electrónico.
Sharp había trabajado en relaciones públicas y también era una talentosa artista de la cerámica que creaba jarrones minimalistas y cuencos de suaves curvas.
“Es un golpe durísimo”, declaró Dudley Sharp, padre de Helen Sharp, al Palm Beach Post por teléfono el lunes. “Teníamos a nuestra hija, a su marido y a dos nietos en el avión”.
En el avión viajaba con ellos Anita Maria Cetina, identificada en el comunicado de la familia como la cuidadora de los niños.
“Anita Maria cuidó de Emma y Charlie con ternura y devoción, y realmente formaba parte de la familia”, decía el comunicado, añadiendo que deja un “legado de amor y devoción incondicionales”.
Rachael Reed y Charmi Fehr, dos personas “llenas de alegría y espíritu aventurero”, también iban a bordo, según el comunicado de la familia.
“Desde el momento en que se conocieron, (Reed y Fehr) se comprometieron plenamente el uno con el otro y con la vida que estaban construyendo”, decía el comunicado.
Nathalia Gadelha Filgueiras, la joven copiloto, tenía apenas 20 años, declaró su familia a CNN Brasil.
“Era una chica excelente: responsable y trabajadora”, comentó su madre, Camila Gadelha Corteleti, a CNN Brasil. La familia, de origen brasileño, reside en Florida, donde Filgueiras creció, explicó su madre. Incluso antes de tener su licencia de conducir, Filgueiras ya había obtenido su licencia de piloto a los 17 años, según contó su padrastro, Thiago Corteleti, a CNN Brasil. Aunque a algunas personas les sorprendía su afán por estar en el cielo, a Filgueiras le entusiasmaba.
“Me gusta ser diferente a los demás, así que, para mí, es algo genial”, comentó Filgueiras en 2023 a WPEC, cadena afiliada a CNN. “A algunos les parece raro que pueda pilotar aviones pero no pueda conducir un coche. Bueno, en realidad sí puedo, pero a mucha gente le resulta curioso”.
Se había graduado en American Flyers, una de las escuelas de aviación más prestigiosas de Estados Unidos, y ya acumulaba más de 1.300 horas de vuelo, señaló su familia.
No se han dado a conocer detalles sobre el otro piloto que iba a bordo.
Upper Jets, la empresa que operaba la aeronave, expresó sus condolencias “a todos los afectados por este suceso catastrófico” y afirmó estar “comprometida a brindar apoyo a las familias de todas aquellas personas que perdieron a un ser querido”.
En un comunicado enviado a CNN, la compañía indicó que está colaborando con las autoridades “para garantizar una comprensión objetiva de lo ocurrido” y señaló que será la autoridad competente la que proporcione información sobre el accidente.
Un equipo de investigadores de NTSB ha comenzado a reconstruir las causas de un accidente tan catastrófico, pero tendrán que superar difíciles desafíos mientras documentan meticulosamente el lugar durante los próximos días.
“El mayor obstáculo al que nos enfrentaremos será recuperar los restos principales del cráter que se produjo en la carretera”, declaró Tim Monville, investigador principal de seguridad aérea de la NTSB.
El cráter está ahora lleno de agua turbia, y se esperan más lluvias en la zona hasta el martes, que posiblemente se prolonguen hasta la mañana de este miércoles.
El domingo, unos 20 investigadores se encontraban en el lugar de los hechos y desde entonces han llegado más, entre ellos Tom Chapman, miembro de la NTSB.
Chapman declaró a los periodistas que es posible que se hayan desprendido fragmentos de la aeronave antes de que impactara contra el suelo, esparciendo posiblemente pruebas por carreteras, campos de béisbol, negocios y viviendas cercanas.
“Tenemos algunas pruebas de que la aeronave se desintegró antes del impacto. Aún estamos tratando de determinarlo”, indicó Chapman el lunes. “Es posible que encontremos algunos restos de la aeronave a cierta distancia del lugar del accidente”.
También será fundamental determinar si el avión estaba equipado con una grabadora de voz en la cabina. Los registros de mantenimiento de la aeronave muestran que se instaló una, pero no está claro si aún se encontraba a bordo, apuntó Chapman.
“Estaríamos en una mejor situación si contáramos con ella”, respondió Chapman al ser consultado sobre si la ausencia de la grabadora supondría un obstáculo insalvable para la investigación. No obstante, añadió: “Nuestro equipo es excelente. Somos capaces de realizar una labor de investigación extraordinaria para determinar exactamente cómo ocurrieron los hechos”.
Según Chapman, uno de los principales objetivos de la investigación será determinar cómo pudo haber contribuido el clima al accidente.
El avión volaba a unos 10.600 metros (35.000 pies) de altitud cuando el piloto informó de uno de los mayores peligros de la aviación: la formación de hielo.
En enero de 2024, la NTSB publicó una alerta de seguridad en la que hacía hincapié en los riesgos de la formación de hielo en vuelo, que puede provocar que los pilotos pierdan el control.
Según la Administración Federal de Aviación (FAA), la formación de hielo puede provocar un aumento del peso de un avión, una reducción de la sustentación, una disminución del empuje y un aumento de la resistencia aerodinámica. En otras palabras, el hielo puede ralentizar una aeronave o hacerla descender bruscamente.
Según la FAA, todas las nubes situadas a alturas donde las temperaturas descienden por debajo del punto de congelación tienen el potencial de generar condiciones de formación de hielo, y esta puede producirse en cualquier época del año si se dan las condiciones adecuadas.
Incluso en climas cálidos, las tormentas eléctricas generan fuertes corrientes ascendentes, o columnas de aire que se enfrían rápidamente. Cuanto mayor es la altitud, más frío se vuelve el aire. Y las temperaturas en estas corrientes ascendentes pueden descender hasta los -73 ºC (-100 grados Fahrenheit) a las altitudes donde vuelan los aviones.
Filgueiras informó a los controladores aéreos que la temperatura exterior era de -47 grados Celsius. Normalmente, el hielo no se forma a temperaturas inferiores a -40 grados Celsius, ya que cualquier líquido a esa temperatura ya se ha congelado.
Pero las tormentas eléctricas pueden generar violentas corrientes ascendentes internas, empujando gotas de agua superenfriada hacia arriba incluso en aire a temperaturas inferiores a -40 grados Celsius.
El agua puede permanecer líquida y congelarse al entrar en contacto con las superficies de un avión, de forma muy similar a como la lluvia helada cae en estado líquido y se congela sobre los coches y las carreteras al contacto.
Cientos de residentes de un parque de casas móviles también se han visto desplazados por el accidente, cuya escena bloquea la entrada, informó Joel Flores, comisionado del condado de Palm Beach para el Distrito 3.
Según indicó, se ha aconsejado a esos residentes que se queden con familiares o que se desplacen a dos refugios mientras se investiga el lugar, aunque las autoridades están buscando alojamiento temporal alternativo.
Varios residentes habían salido de sus casas para ver el lugar del accidente y no pudieron volver a entrar una vez que la policía estableció un perímetro alrededor del cráter, indicó Flores. Algunos han expresado su preocupación por no haber podido acceder a sus pertenencias ni a sus vehículos, que necesitan para ir a trabajar.
El condado ha declarado una situación de emergencia, indicó el administrador del condado, Joseph Abruzzo, quien actúa como comandante del incidente. Esta medida permitirá a las autoridades liberar fondos de emergencia destinados a ayudar a las personas desplazadas.
Las autoridades locales también están evaluando cómo brindar asistencia a los negocios que podrían verse afectados por cierres prolongados en la zona, incluido un centro comercial cercano al lugar del accidente, añadió Abruzzo.
La NTSB es consciente de que cuanto más se prolongue su investigación, más tiempo permanecerán desarraigadas estas personas.
“Comprendemos las dificultades a las que se enfrentan estas personas y queremos realizar nuestro trabajo lo más rápido posible para que se pueda restablecer el acceso al vecindario”, dijo Monville el lunes.
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Con información de
Alexandra Skores, Aaron Cooper, Pete Muntean, Amanda Jackson, Holly Yan, Nic F. Anderson, Sarah Dewberry, Cindy Von Quednow, meteoróloga de CNN.
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